Con ‘siembratón’ de guaduas y árboles frutales, Dadsa foresta ribera del Manzanares y previene erosión y  crecientes del río en época de lluvias

Con ‘siembratón’ de guaduas y árboles frutales, Dadsa foresta ribera del Manzanares y previene erosión y crecientes del río en época de lluvias

En el marco del programa ‘Mi Barrio, Mi Río’

•  Esta iniciativa hace parte de las políticas ambientales de la alcaldesa Virna Johnson y de la autoridad ambiental, a cargo de Patricia Caicedo.

El Departamento Administrativo Distrital de Sostenibilidad Ambiental –Dadsa-, dirigido por Carmen Patricia Caicedo, lideró una nueva ‘siembratón’ en la ronda hídrica del río Manzanares con el propósito de forestar las zonas no arborizadas y, de paso, ayudar a prevenir la erosión y las crecientes súbitas del principal afluente de Santa Marta durante la época de lluvias.

100 guaduas fueron sembradas en la ribera, al igual que se plantaron 50 árboles maderables de las especies: camajón, campano, cañaguate, carreto, cedro y roble. También se donó a la comunidad 50 árboles frutales de naranja, mango, nispero y gunabana. El sector escogido fue el barrio Villa Dania, al oriente de esta capital. 

“En el marco de ‘Mi Barrio, Mi Río’ y el Mes del Ambiente y las Acciones Climáticas estamos plantando 100 guaduas, cuya especie es conocida como el hormigón natural para evitar las erosiones y para proteger a la comunidad y al mismo talud del río. Igualmente, entregamos 50 árboles frutales y 50 maderables. Algunos se colocaron en la cancha para brindar sombra a los niños, niñas y demás personas que hagan sus encuentros deportivos y otros se entregaron casa a casa para que refresquen sus entornos y se disminuya el cono de calor”, reiteró Patricia Caicedo.

LA GUADUA, BARRERA CONTRA CRECIENTES Y FUENTE DE OXIGENO:

Cabe enfatizar que la guadua: promueve el buen funcionamiento del ciclo del agua, resguarda los nacimientos, regula los caudales y funciona como barrera ante las inundaciones o crecientes súbitas. También es componentes fundamental de ecosistemas riquísimos en biodiversidad y captura el Dióxido de Carbono -CO2- (El consumo de CO2 anual por hectárea es de 33 a 35 toneladas, siendo la planta de mayor producción de oxígeno en el mundo). Además, es la de más rápido crecimiento, alcanzando una altura de hasta 30 metros y mínimo entre 10 o 15 metros, según adaptación al terreno de siembra; favorece la tierra en materia de humedad a diferencia de otras que solo la secan y la vuelven árida; y evita daños por vendavales o tormentas.

¿POR QUÉ PLANTAR ÁRBOLES NATIVOS MADERABLES?:

Las otras especies plantadas o entregadas durante la jornada son árboles nativos que están adaptados a las condiciones químicas y físicas del suelo, esto permite ahorrar agua en el riego de los mismo ya que están mejor adaptadas.

Estos árboles interactúan en el medio con las demás especies de flora y fauna, toda vez que las aves e insectos de la región están familiarizadas con estos árboles, haciendo más fácil el proceso de polinización.

Finalmente, “en la sociedad moderna se hace necesario reconstruir el concepto de espacio común e involucrar a todos los actores en el cuidado del mismo. Cada árbol donado estará a cargo de una persona o de una familia en particular, pero la idea es invitar a todos los aledaños a cuidarlos, porque al fin y al cabo los frutos van a estar al alcance de todos”, concluyó la directora del Dadsa.